Dentro del famoso proyecto cocina tenÃa pensado hacer una mesa con las patas de tuberÃas y un tablero de lamas, una muy chula que os dejara ojipláticos, pero al final compré una porque podÃa pasar que la operación tuberÃas DIY saliera rana y me quedara con medio departamento de fontanerÃa del Leroy Merlin almacenado y sin mesa. Asà que en la visita al Ikea me hice con la mesa
Ingo, una mesa barata y más robusta de lo que parece, cualidades ideales para personalizarla.
No os mentiré, pinté las patas de blanco y pensé dejar el sobre tal cual, pero llego el amore y me dijo -
eso estarÃa mejor envejecido- y me vine arriba, unos cuantos tutoriales de internet después (de esos que me gustan tanto) y querÃa tirarme de los pelos, el proceso no es tan bonito ni sencillo como cuentan pero logre salvar el tipo y os voy a contar el proceso, aquà va el famosos envejecido de madera con vinagre y lana de acero:
El procedimiento en teorÃa es sencillo, vais a necesitar vinagre blanco de limpieza (según leà también sirve el vinagre de vino y el de manzana) y lana de acero (yo la encontré en una tienda de pinturas, en las ferreterÃas que pregunté no habÃa), introduces la lana de acero en el vinagre en un frasco cerrado y esperas a que la lana de acero se oxide y tinte el vinagre.
Hasta ahà bien, el problema es que se supone que en un par de dÃas estarÃa listo, error, al menos en mi caso no fue asà el vinagre no hizo nada de nada y tras más de una semana me cansé y deje de mirar el bote a ver si el milagro de la oxidación se producÃa, asà que cuando pasó, porque sÃ, al final la puñetera lana se oxido, se oxido tanto que se deshizo, pero no sé en que momento, yo lo vi al cabo de un mes.
Bueno el potingue estaba hecho, según las instrucciones sólo tenÃa que lijar bien limpiar y aplicar con una brocha y la madera se tintarÃa cogiendo un tono precioso y vintage, otra vez error, el color resulto ser un rojizo muy feo y no parecÃa ni por asomo que la madera hubiera envejecido asà (quizás porque el menjunje tenÃa demasiado tiempo).
Pasamos al plan B, esperar al dÃa siguiente a que secara bien (mientras anhelaba en secreto a que se tornara preciosa y viejuna, ¡JA!) y dar una patina de blanco con un trapo, la patina la hice con pintura acrÃlica blanca rebajada con agua, el resultado...otra vez puaj.
Aunque esa tarde me convencà a mi misma que no estaba tan mal a la mañana siguiente, tras esperar nuevamente a que secara bien, la miraba mientras desayunaba y cada vez me parecÃa más espantosa, era de primero de manualidades, ese tono blanco lechoso me hacÃa pensar que si le pegaba unos cromos de flores, en plan decoupage, ya sólo estarÃa a un paso de hacer una muñeca con falda de ganchillo que ocultara el papel higiénico.
Estando asà las cosas sólo habÃa una solución, lijar, lijar con ganas pero yo odio lijar, asà que nunca lo hago con las suficientes ganas y esa desgana formó parte del resultado final, una capa de cera para madera después y ahora mi mesa más que vieja parece maltratada por el uso, pero me gusta, al amore no, pero le he dicho que si quiere que lije él.